lunes, 8 de marzo de 2010

La mujer como ser igual al hombre debe ser plenamente libre

Desde los orígenes del ser humano, de forma natural han existido siempre el hombre y la mujer, como seres que comparten unas mismas características generales y que se diferencian en otros aspectos más específicos. Esta realidad no se ha dado únicamente en el plano humano sino que también ha sido así en el resto de los animales y en el mundo vegetal.
A través de la Historia los grandes filósofos han dejado importantes legados e ideas las cuales han influido directamente en la Historia del Mundo entero.
En su obra "la República" Platón, estaba en búsqueda de la construcción de una sociedad perfecta. El filósofo griego reconoce una misma naturaleza para el hombre y la mujer, aunque para la época esto pareciese ridículo, ya que nada concuerda con el contexto histórico, y debido a esta igualdad en su naturaleza, para él es lógico que tuviesen las mismas oportunidades a través de una educación igualitaria. Aquí podemos ver los inicios del derecho que la mujer tiene a obtener una educación completa, para así poder tener las mismas oportunidades que los hombres a nivel laboral.
Aristóteles, hace muy pocas referencia acerca de la mujer. Él al indagar sobre los orígenes de la sociedad llega a la conclusión de que éstos se hallan en la unión de los sexos para la reproducción, de aquí surge la familia en donde cada sexo tendrá funciones específicas, a partir de su propia naturaleza. Para él la mujer es un ser reproductivo y el varón un poseedor administrador.
El que más resalta sus aportes a la igualdad mujer-hombre es Hobbes. Primeramente éste va a cuestionar la autoridad patriarcal y la desigualdad entre hombres y mujeres como expresión de una ley de la naturaleza. Aunque no es mucho lo que habla la mujer en sus escritos Stuart Mill, toca un punto importantísimo, el cual es el Derecho al Voto para la mujer, la cual representaba para él, la solución de la cuestión femenina pasaba por la eliminación de toda traba legislativa discriminatoria. Una Vez suprimidas estas restricciones, las mujeres superarían su sometimiento y alcanzarían su emancipación. Para Mill el principio regulador de las relaciones entre hombres y mujeres es la subordinación legal de uno al otro, y esto representa una traba importante en el progreso humano, ya que esto ratificaría la perfecta igualdad, debido a que no se admitiría poder ni privilegio para uno e incapacidad para otro.
Esto forma eslabón súper importante en uno de los principales derechos, que durante muchos años no lo ejercían las mujeres, el derecho al voto, significa la expresión más importante de logros en nuestro país, ya que con ello se abrieron numerosas puertas en una participación mucho mas justa para la mujer.
El análisis de la situación de la mujer a lo largo de la historia en nuestro país, trae consigo una serie de aspectos interesantes, que no son más que una descripción de la sociedad en la cual se desarrolla la acción, en un momento y contexto determinados.
Tampoco es un gran secreto, y es que hombre y mujer somos distintos: El cuerpo, la forma de pensar, las necesidades biológicas etc… son diferentes.

Aceptando esta realidad podemos entender también lo siguiente: que somos complementarios. La naturaleza, la creación es sabia y nos ha hecho diferentes pero complementarios para que nos conozcamos unos a otros. Esto es natural y fácil de comprender. Por poner un ejemplo: Para tener un hijo es necesario un óvulo y un espermatozoide. En esta complementariedad, en la diversidad más básica, radica uno de los mayores disfrutes de esta vida, la comprensión del otro, de aquello que siendo distinto puede hacernos mejores y beneficiarnos hasta los planos más profundos de nuestro ser. Esto le ocurre tanto a hombres como mujeres, en parejas, en amistades, en padres, en hermanos etc…

Ahora bien como se puede conseguir un entendimiento de estas coincidencias y estas diferencias entre ambos sexos, de tal forma que no exista una superioridad de uno sobre otro, sin tener que recurrir a técnicas machistas o feministas, sin el maltrato, sin faltar al respeto.
Sólo me gustaría decir , quién pretende el amor y la compañía de una mujer debe apostar por los buenos tratos, el cariño, la sinceridad, el buen carácter y sobre todo debe conceder a la mujer algo que es su derecho, aunque muchos piensen que no, este es la libertad de elección. Este compromiso debe surgir desde todos los ámbitos de la sociedad, instituciones, empresas, familias etc.

La mujer como ser igual al hombre debe ser plenamente libre.

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